Tumbada en su cama, tan solo soñaba, pero sentía las manos de él recorriendo sus piernas, el húmedo rastro de esos labios que subían por sus muslos y cómo su cuerpo se deshacía de su ropa.
Se estremeció al primer contacto, aferrándose a las sábanas, dejando sus ojos apagados y ofreciéndose al placer que aquella lengua bailarina le regalaba.
La sintió acariciar su ombligo y humedecer sus pechos, su cuello… e instintivamente abrió sus piernas dejando entrar poco a poco su miembro duro y suave, apenas sintiendo aquella punzada en su cuello y el calor de su propia sangre al salir de su cuerpo. Entonces abrió los ojos…
@DarubNeus